Cápsula #10: El Unico Bien Supremo de Todo Ser Humano - Universidad Nacional Evangélica - UNEV
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“¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” Romanos 11:33-36

– La existencia objetiva de Dios, como ser trinitario, santo, omnipresente, omnipotente, omnisciente, lleno de gracia y misericordia”¦autor y referencia de todo lo verdadero, justo y bello (at infinitum) es el punto de partida de un entendimiento de la realidad desde la perspectiva bíblica (Cosmovisión Bíblica).

– El universo completo refleja la condición personal y trinitaria de Dios. Como ser trinitario, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Dios es unidad en la diversidad y diversidad en la unidad.

– Dios es el bien supremo, la realidad última, la culminación de todas las aspiraciones humanas. En la comunión con el creador, es cuando los humanos encontramos nuestra felicidad y razón de ser.

– El principal antídoto  contra el relativismo y subjetivismo de la cosmovisión humanista secular moderna/postmoderna es la convicción personal bíblicamente documentada (en aquellos que se consideran seguidores de Jesucristo) de la existencia objetiva y la naturaleza especial de Dios.  Dios es la fuente externa y el estándar para todo lo que existe.

 Aplicaciones:

– El universo, y por ende el mundo en el que vivimos, no es neutral, está “anclado” en la persona de su Creador. El significado de la cosas que nos rodean (objetos, personas y relaciones) no está abierto a que los humanos lo encontremos. Ese significado ya le ha sido otorgado al universo por Dios, al crearlo y sostenerlo de la forma en que lo hace.

– Los humanos no tenemos ni la libertad, ni la capacidad ni la justificación de otorgarle a la creación otro significado que el de revelación general de Dios para darse a conocer a los humanos (Rom. 1:18-21).

– Dios y su gloria es el bien supremo. No es suficiente, como propósito de vida, el buscar la salvación personal mediante la fe en Cristo. La gloria de Dios es el propósito soberano para los seres humanos. La vida eterna es un regalo para quienes le buscan y le sirven.

– En el aquí y ahora, es necesario que todas nuestras fuerzas y capacidades estén enfocadas en evidenciar la gloria de Dios en nuestro carácter, actividades, profesiones, familias, instituciones, comunidades y naciones. Procurar menos que esto es minimizar su gloria perfecta y tácitamente colaborar con sus enemigos.

Fuente: Instituto para la Transformación Cristiana Integral ”“ ITCI para UNEV, por Luis A. Sena