Cápsula #11: El Universo es una Obra de Arte - Universidad Nacional Evangélica - UNEV
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“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.  Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. (Génesis 1:1-5)

Reflexiones:

–          Los actos creativos de Dios en los seis días de la creación de Gen. 1 se realizaron sobre un universo (tierra) previamente creado de la nada por El mismo.

–          Los mandatos creativos de Dios (fiats) que introdujeron orden en la creación, tuvieron el objetivo de elaborar y completar una creación ya existente, pero pendiente de recibir forma y belleza, como la masa de arcilla en la mesa de un alfarero para tallar una vasija de barro.

–          “Desordenada y vacía” (vs.2) no expresa caos (lo contrario del orden) sino el primer paso (excavaciones) del proceso de una construcción o como el dibujo base para una pintura al óleo, el cual luego es rellenado con la pintura y adquiere su completo desarrollo.

–          Mediante su palabra, Dios produjo distinciones creacionales, estableciendo límites y características en cada ámbito: día/noche, arriba del cielo/debajo del cielo, tierra/mar, etc.

–          La evaluación de Dios de su obra de creación fue satisfactoria en grado sumo: “Bueno en gran manera”. Seguimos viviendo en la buena creación de Dios, ahora habitada también por el pecado.

Aplicaciones:

–          Toda cosa y criatura creadas son una materialización de la palabra de Dios. Contienen en si mismas una sabiduría que estudiadas y analizadas con honestidad intelectual, necesariamente guían a su origen, la persona misma de Dios.

–          El estudio y manejo de la creación que no conecte su objeto bajo de estudio, con su fuente en (Dios), no puede encontrar la razón de ser, el propósito, el funcionamiento correcto ni el significado de su objeto de estudio. Solo puede acercarse a este desde lejos.

–          Las instituciones de educación cristianas, escuelas, universidades, iglesias, debieran tener muy presente que el significado correcto (o ¿por qué?) de los fenómenos que estudian, así como su utilización para el ennoblecimiento de la vida humana, están condicionados por su la postura metafísica de sus practicantes.

–          La objetividad de las ciencias, sean estas naturales o sociales es un mito de la modernidad, como cosmovisión y sistema filosófico.  Esta concepción es una falsedad, las ciencias son eminentemente “subjetivas”, a través de la cosmovisión del científico. El científico filtra u omite los datos del fenómeno estudiado que no son relevantes para su hipótesis o que no caben dentro del marco de referencia de la realidad que tiene en su corazón.

–           Todos los seres humanos estamos condicionados por los dioses que adoramos en nuestros corazones. Toda persona tiene un dios o dioses a quien adora. La pregunta importante es quien o que es su dios.

–          El ateísmo hacia el Dios verdadero, es una elección, como lo es vestirse de azul o de verde.  

 

(Fuente: Instituto para la Transformación Cristiana Integral ”“ ITCI Para la UNEV, por Luis A. Sena)