Cápsula #12: La Gloria de la Creación - Universidad Nacional Evangélica - UNEV
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“También les dijo yo les doy de la tierra todas las plantas que producen semilla, y todos los árboles que se dan con semilla, todo esto les servirá de alimento”. Gen.1:29.

De joven George Washington Carver parecía destinado al fracaso. Nació en una familia de esclavos en torno al año 1804, en una plantación de Missouri. Su padre murió en un accidente poco después de su nacimiento y unos asaltantes de esclavos secuestraron y asesinaron a su madre. A pesar de su orfandad y de ser “pobre de solemnidad”, Carver llego a ser un gran educador y uno de los investigadores agrícolas más insignes que el mundo ha conocido.

Carver se interesó por las plantas a una edad temprana. Por ser cristiano devoto había memorizado Gen.1:29. Comentando este versículo escribió: “He aqu픝 significa mirar, buscar, hallar”¦ Para mi esto es lo más maravilloso de la vida. Y así fue, para él, “la naturaleza en sus variadas formas es la pequeña ventana a través de la cual Dios nos permite intimar con el, contemplar su gloria, con tan solo descorrer la cortina y mirar hacia fuera. Me encanta pensar que la naturaleza es como una estación de telégrafos sin cable a través de la cual Dios nos habla todos los días, cada hora, cada instante de nuestras vidas”.

Carver se acercaba a la creación de Dios con una mentalidad afianzada en la verdad bíblica. La naturaleza era el libro que le revelaba al Creador, así como el diseño y el propósito de su creación. Por lo cual, cuando Carver descubría el propósito de algo en la naturaleza, se esforzaba por darle una aplicación práctica. Cuando un reportero agrícola le pregunto qué era lo que le impulsaba a   los maníes, Carver le respondió:

“Bueno, una vez tome un puñado de maníes y los mire, Gran Creador, exclame, ¿Por qué hiciste el maní? ¿Por qué? Entonces con el conocimiento que tenia de la química y la física me lance a analizar los componentes del maní. Separe el agua, la grasa, el aceite, la goma, la resina, el azúcar, el almidón, aminoácidos”¦ ¡Helo todo allí! Luego intente múltiples combinaciones de aquellas sustancias, bajo condiciones distintas de temperatura, presión, etc. ¡Resultaron 202 productos!”

Este trabajo inicial de Carver condujo posteriormente a la creación de 325 productos derivados del maní, más de cien productos de las papas y varios centenares de otra docena de plantas comunes en el sur de los Estados Unidos. Para Carver, las verdades transformadoras de la cosmovisión bíblica abrieron la puerta a sorprendentes descubrimientos.

Desgraciadamente, otras cosmovisiones muy extendidas en el mundo moderno no contemplan que el universo haya sido diseñado por un brillante Creador. El naturalismo asume que el universo físico existe por si mismo. No hay diseño o propósito en la naturaleza porque no hay diseñador. La apariencia de diseño no es más que una ilusión.

Por otra parte, el animismo contempla el mundo físico como el lugar de habitación de los espíritus. Para cultivar la tierra, la gente debe antes negociar y aplacar a los dioses. Incluso en la actualidad, un bienintencionado misionero que comenzara a cavar un pozo durante una sequía, podría ser interceptado por alguien porque estaría “molestando a los espíritus que moran debajo de la tierra”.

Nuestra cosmovisión afecta positivamente a la relación que tenemos con la creación: 1. La creación es un “sistema abierto” en el que se pueden descubrir recursos y generar abundancia. 2. Los hombres y las mujeres ejercen dominio sobre la naturaleza, y 3. Como mayordomos puestos por Dios sobre la naturaleza, la disfrutamos, la cuidamos y la preservamos.

Desde la vasta disposición de los cielos a la gloria de una puesta de sol, y desde la delicadeza de una margarita al milagro de un recién nacido, no podemos menos que maravillarnos de la precisión y el esplendor de la creación.

Dios creó el universo por medio de su palabra hablada, Sal.33:6-9: “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejercito de ellos por el aliento de su boca. El junta como montón las aguas del mar; él pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la tierra, teman delante de el todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue hecho; el mando y existió.” Lo formo con una intención, según un diseño especifico. Toda la creación espera que descubramos su potencial escondido. El diseño de la creación refleja la hermosura y el orden en la mente del Creador. La creación de Dios es una obra de arte dinámica, llena de colorido, patrones, texturas, vistas, sonidos y olores. En la creación se conjugan el arte y la ciencia.