Cápsula #5: Estructura y Dirección en la creación - Universidad Nacional Evangélica - UNEV
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“Prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias;” (I Timoteo 4:3-4)

Nuestro concepto de creación, por influencias culturales de nuestra época, tiende a concentrarse en los aspectos fí­sicos. Bí­blicamente hablando, las ordenanzas de Dios en la creación se extienden también a las estructuras de la sociedad, tales como el matrimonio o a las prácticas de la alimentación. Toda la civilización humana está formada por la palabra de Dios tanto en su estructura como en la dirección de su uso.

En cada aspecto de la vida encontramos lí­mites, estándares y criterios sobre como las cosas deben funcionar. Para cada aspecto existen maneras correctas e incorrectas de hacer las cosas.

En cada elemento de la creación que manejamos encontramos una “estructura” propia, producto de la sabidurí­a de Dios al crearla. También encontramos en cada elemento, una  “autodirección”, esto es, la forma en que usamos ese aspecto de la creación. La dirección en que utilizamos la creación puede ser la de obediencia a Dios o la de desobediencia a Dios.

Por ejemplo, un negocio no puede ser manejado igual que una familia. Las relaciones dentro de una compañí­a deben ser profesionales, para que sean apropiadas. Estas relaciones no son arbitrarias, son evaluadas con diferentes estándares que los de las relaciones dentro de una familia.

La cosmovisión bí­blica, resultado de la aplicación de la palabra de Dios a la realidad cotidiana, nos guía en la identificación de la estructura y en el discernimiento de la sabidurí­a de Dios (dirección) para cada situación de la vida.