Cápsula #6: La Gracia Restaura a la Naturaleza - Universidad Nacional Evangélica - UNEV
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“Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.” (Romanos 8:21)

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espí­ritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Efesios 4:22-24)

Cada cosa creada contiene en su esencia una estructura que determina la clase de sustancia que Dios quiso que fuera. En su manifestación presente, cada cosa creada evidencia la pugna entre dos direcciones espirituales, el pecado y la redención en Jesucristo. Los seres humanos fuimos creados para cuidar y preservar la creación (Gen. 2:15). Adán y Eva, antes de la caí­da, utilizaban la creación con la dirección de la obediencia al creador. Adán y Eva, antes de la caí­da actuaban como virreyes (reinando en la creación a nombre y bajo las órdenes de Dios) como sacerdotes (devolviendo a Dios, desde su creación, una alabanza lógica y ordenada, Gen. 2:19) clasificando y poniendo nombre a los animales.

Después de su desobediencia voluntaria a Dios, ellos perdieron esa capacidad. El Señor Jesucristo utilizó todos los elementos de la creación (espirituales, materiales, energí­a, relaciones, sistemas sociales, etc.) en perfecta obediencia a Dios, así­ que El recuperó para los seres humanos la posibilidad de cumplir con el propósito original para el cual fuimos creados. En Cristo recuperamos nuestra verdadera humanidad. Sin Cristo somos seres humanos sub-valuados en nuestras facultades y nuestras capacidades de acción.

Los discí­pulos de Jesucristo, mientras estemos en el mundo, tenemos la responsabilidad de actuar como reyes y sacerdotes en la porción de la creación que Dios ha puesto bajo nuestro cuidado, empezando por nuestra conciencia y nuestro cuerpo fí­sico y terminando en cada uno de los sistemas sociales de los cuales formamos parte.