Cápsula #7: La Creación es el Territorio de Batalla - Universidad Nacional Evangélica - UNEV
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“Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.
(Mateo 4:8-10)

– Jesucristo es el verdadero dueño de todo lo que Satanás reclama para sí en la creación.

– Toda nuestra existencia se desenvuelve dentro de la estructura de la creación y la pugna entre el pecado y la redención en Jesucristo (dos direcciones opuestas). No hay territorio neutral en la creación.

– La batalla espiritual entre pecado y salvación no se desarrolla por encima de nuestras vidas económicas, sociales, educativas, familiares, recreativas, políticas, etc. Más bien se desarrollan por el control de estas actividades. Es en la forma de desarrollar estas funciones creacionales donde se demuestra cual señor las está gobernando. Satanás se esfuerza en que los humanos utilicemos contra Dios el potencial que Él nos dio para obedecerle y honrarle. Jesucristo, por el contrario, invita a todos  los humanos a participar del reino de Dios, pidiéndole el perdón de los pecados y el nuevo nacimiento. Al conceder por gracia el don del Espíritu Santo, Jesucristo no empodera para transformar nuestro carácter y tomar parte en la renovación de la creación mediante la obediencia a su Creador. La vida eterna es un regalo a todos los que se alinean con este propósito.

Aplicación:

Cuando espiritualizamos la salvación en Jesucristo y la encerramos en ciertas áreas de la creación, a las cuales le asignamos la categoría de “sagradas” y “espirituales” (estudio bíblico, culto público, iglesia, devoción personal, etc.) separándolas del resto de la buena creación de Dios, sin darnos cuenta estamos contribuyendo con la idolatría de la caída y el pecado. Toda la creación, desde las plantas y animales hasta la operación de las familias, negocios, universidades, gobiernos civiles, etc. fueron creadas para que en sus operaciones se manifieste la gloria de Dios mediante la obediencia a Jesucristo por parte de sus discípulos. Es menester que los discípulos de Cristo, ocupen sus posiciones en la sociedad y procuren el liderazgo de la sociedad, con esta sola prioridad en agenda. Jesús llamó a quienes le oían a que le siguieran, no a que buscaran de forma egoísta su propio beneficio espiritual.