Discurso de Gracias de Ruth Lidia Rosario Henríquez, Cuadragesima Septima Graduación - Universidad Nacional Evangélica - UNEV
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Doy gracias a Dios, señor y autor de nuestras vidas, por tan honorable oportunidad, de permitirme ser la voz de los graduandos.

Dios bendiga nuestro distinguido rector, Dr. Wilfredo Mañón Rossi, a todos los directivos del consejo académico y encargados de cada carrera. Damos gracia a Dios por cada maestro (a) que con profesionalidad, amor y empeño nos guiaron en estos cuatro años, y Dios bendiga e ilumine a cada uno de nosotros los graduandos que hicimos realidad lo dicho en Josué 1:9 “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en donde quiera que vayas”.Al igual que Josué tuvimos que vencer distintos gigantes y alcanzar este nuevo conocimiento.  El señor, nuestro Dios estuvo con nosotros en todo momento. Exitosamente hemos culminado nuestra jornada y hoy celebramos unidos en un mismo sentir, junto a familiares y amigos que se regocijan de nuestro triunfo.

Sé que ustedes al igual que yo, tienen una historia y en esta trayectoria vivimos experiencias parecidas, momentos de tristeza, apuros económicos, momentos en los que tal vez quisimos abandonar, permisos en los trabajos, largas horas de estudios, ausencia en nuestros hogares, situaciones de salud, pero gracias al arquitecto del universo, el que pone el querer y el hacer, el que renueva nuestras fuerzas, que nos permitió llegar hasta aquí.

También hemos vivido momentos de alegría, de celebración, donde nosotros mismos nos felicitamos y nos dimos cuenta de qué somos capaces y del llamado que Dios nos hace a través de nuestras carreras.

En nuestra universidad hemos encontrado un hogar de formación integral por el alto valor educativo y humano que tienen sus fundamentos filosóficos, por la excelencia académica de su sistema educativo, donde enseñar es un arte y la ciencia es considerada un don divino. Formando un hombre nuevo a la luz de la Palabra de Dios, es decir, formado en amor, en justifica, en la verdad y para la paz.

Nuestra universidad, desde sus inicios y hasta hoy, en su cuadragésima séptima graduación, no ha perdido el norte de esta formación integral, sino que la ha perfeccionado a través del tiempo, por lo que nos llena de orgullo haber crecido y seguir creciendo en este hogar, donde nuestro Señor Jesucristo es el centro.

Exhorto a que amemos, respetemos y valoremos cada día más nuestra universidad, a sus directivos y a todos nuestros superiores, que sigamos siendo amigos, hermanos y ejemplares compañeros como hasta hoy, que seamos dignos representantes de nuestra carrera y de la formación cristiana que se nos ha dado.

¡Que nada detenga nuestra avanzada! Y que nuestra vida de amor, compañerismo, de búsqueda de la verdad y ciencia permanezca en nuestro vivir.

Tomemos esta meta como un gran punto de partida para un glorioso final, que se convierte en un hermoso comienzo cada día, porque tú y yo somos el ejemplo de alguien, la esperanza de alguien, dejemos que vean la luz de Dios en nosotros, pongamos nuestro intelecto a la disposición del altísimo y que Él utilice nuestros labios para edificar, nuestras manos para ayudar y nuestros corazones para amar.