Discurso rector Epifanio González Minaya en quincuagesima sexta graduación ordinaria de la UNEV - Universidad Nacional Evangélica - UNEV
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28 de agosto 2020

Señores miembros de la clase graduanda de esta Quincuagésima Sexta Graduación de nuestra academia, familiares, amigos todos.

Reciban nuestros cálido saludo y felicitaciones en nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y de la Universidad Nacional Evangélica.

En actitud reflexiva y meditando en la paz de nuestro Dios que sobrepasa todo entendimiento, en medio de sentimientos encontrados; por un lado, de alegrías y gozo de alcanzar una meta propuesta que despiertan esperanzas y buenos augurios, por el otro lado la profunda tristeza que han quebrantado nuestros corazones. Estamos aquí en esta Quincuagésima Sexta Graduación Ordinaria de la Universidad Nacional Evangélica para en plena batalla contra la más grande catástrofe que ha azotado la presente generación –esto es el coronavirus o Covid19 entregar el merecido reconocimiento y los bien ganados honores a 524 estudiantes que han cumplido con los requisitos académicos de rigor para recibir los títulos que los acreditan como profesionales competentes de diversas carreras impartidas en nuestra academia.

En medio de la peor y más desconcertante crisis generada por esta pandemia, el hecho de recibir un título de estudios superiores adquiere matices más serios y desafiantes que en cualesquiera otras circunstancias.

Por nuestra parte, ante esta dura realidad, hemos hecho lo que está al alcance de nuestra buena voluntad, de nuestros conocimientos apoyado de las herramientas tecnológicas, y lo demás lo ponemos en las manos de Dios, con la certeza de que esta crisis pasará y que seguiremos avanzando.

Como academia, esta situación universal de salud y económica nos ha planteado mayores retos y desafíos. No debe sorprender a nadie si digo que la educación superior ha sido fuertemente estremecida en todos sus aspectos, y nosotros no somos la excepción. Sin embargo, la Universidad Nacional Evangélica se ha propuesto dar una respuesta proactiva dentro de la situación de crisis que estamos viviendo.

Hemos realizado de forma acelerada sesiones de capacitación y entrenamiento continuo de los profesores, con resultados muy aceptables a pesar de que las medidas de emergencia y de las limitaciones conocidas que han venido con esta pandemia. La reacción a tiempo de UNEV unida a la diligente iniciativa de nuestros docentes, nos ha permitido gracias al Señor, mantenernos impartiendo docencia a través de la virtualidad.

Aprovechamos para agradecer a nuestro claustro docente, estudiantes, personal técnico y colaboradores en general su oportuno apoyo, su esfuerzo y entusiasmo a este nuevo proceso de aprendizaje en el que hoy de manera satisfactoria estamos inmersos. Sabemos que en el campo de la virtualidad tenemos mucho que desarrollar y aprender, pero no será por falta de iniciativa y esfuerzo que vamos a quedar rezagados ante los desafíos y cambios que nos está planteando esta nueva realidad. El equipo académico, administrativo y técnico, sumado al esfuerzo de todo el personal y los diversos colaboradores, ha constituido con la ayuda de nuestro Dios, un brazo poderoso para que hoy nos mantengamos en pie y continuemos avanzando.

Ante las nuevas autoridades

A las nuevas autoridades, encabezadas por nuestro presidente, Lcdo. Luis Abinader Corona, reconocemos que le ha tocado gobernar en medio de la peor crisis que vive el país y el mundo, lo cual se constituye en un gran reto y una gran oportunidad, porque en ellas te arrastran a tomar las decisiones apropiadas para crecer. Señor presidente, este pueblo ha confiado en usted. Como nos decía uno de los fundadores de esta Academia, Don Andrés Reyes Rodríguez, cito “Tome decisiones y aténgase a las consecuencias”. Reconozco que ha iniciado bien. En tal sentido aprovecho para reconocer tres decisiones que entiendo muy pertinentes para la buena marcha de este país. Primero mantener la docencia en el sistema educativo preuniversitario; son los hijos de los más pobres quienes van a las escuelas públicas, por lo que es necesario mantener el pan de la enseñanza en medio de esta pandemia, para que a través de la formación académica visualicen una esperanza de superar el ciclo de la pobreza como otros lo hemos logrado. Segundo el cumplimiento de la promesa de una justicia independiente desprenderse de la tentación de tener un Ministerio público que asegure la línea del presidente no lo logró superar ningún presidente hasta ahora, usted lo ha hecho al designar a dos mujeres de la magnitud y responsabilidad de las magistradas Mirian Germán y Yeni Berenice Reynoso. Quiero destacar la encomienda que hizo que solo deben responder a las Constitución y Leyes de la República, la independencia de la justicia genera un clima de seguridad que estimula la inversión privada nacional y extranjera y con ellos la creación de empleo que contribuye a la mejoría económica del pueblo dominicano. En tercer lugar quiero reconocer su decisión de financiar la producción agropecuaria con tasa cero, el sector agropecuario y el país se lo agradecerán, porque esta medida contribuye a reactivar el sector agropecuario, a suplir alimentos a la población en general asegurando los principales rubros de la canasta alimenticia. Sr. Presidente, la universidad no solo le desea el mejor y más exitoso desempeño en sus labores, sino que estamos en la disposición de colaborar en todo lo que esté a nuestro alcance para materializar el sueño de los fundadores de nuestra patria.

La educación como factor clave en la lucha contra la pobreza

Nadie puede negar que estamos ante una grave y desafiante crisis global que afecta a todas las naciones del planeta, pero también es innegable que particularmente aquí en República Dominicana tenemos un estado de deterioro institucional, de desigualdad y carencia de oportunidades para las clases más desfavorecidas. A pesar de que tenemos un país de abundantes recursos y riquezas, tenemos al mismo tiempo un deprimente mapa de desigualdad y pobreza que no se puede justificar sino es sobre la base de mecanismos institucionales negadores de oportunidades igualitarias y de relaciones de poder que oprimen y de paso menoscaban cualquier avance de la justicia social y el bienestar colectivo de una gran parte de nuestra población.

Uno de los medios probados como más eficaces y atendibles para combatir la pobreza, es la educación cuando es gestionada desde el Estado como un derecho que debe de estar al alcance de todos en condiciones apropiadas. Hablamos de un sistema de educación planificado para la inclusión y participación de todos cuantos quieran superarse y alcanzar los niveles de capacitación necesarios para así insertarse en mejores condiciones en la vida productiva de esta nación.

La educación es un factor determinante en la reducción de la pobreza y en el avance de los pueblos hacia mejores condiciones de vida. Por tanto, los centros de estudios superiores que, como la Universidad Nacional Evangélica y otros, están orientados a abrirles puertas y darle la oportunidad a las personas que provienen de los sectores menos favorecidos necesitan y merecen del Estado mejores atenciones que las que hasta ahora han recibido. El rol de los centros de estudios superiores orientados a democratizar y hacer más inclusiva la educación de altos estudios requieren del Estado un tratamiento más digno del que hasta ahora hemos recibido.

La Universidad Autónoma de Santo Domingo requiere todo el apoyo del estado por lo que aplaudimos ese apoyo, pero igualmente quiero recordarle que la llamadas universidades privadas somos organizaciones sin fines de lucros que contribuimos igualmente con la formación de los recursos humanos, así como con la generación y gestión del conocimiento que demanda el país, por lo que solicito su apoyo financiero y tecnológico para los estudiantes universitarios en general puedan continuar con su formación profesional, muchos de los cuales han tenido que interrumpir sus estudios por los efectos de la crisis económica que vive el país como resultado de la parálisis económica generada por la pandemia de COVID 19.

Reconocimiento a médicos, enfermeras y todo el personal de servicios médicos.

Aprovecho esta oportunidad para reconocer a un sector profesional que ha sido y seguirá siendo clave en el combate a esta pandemia del COVID-19. Sabemos de los grandes sacrificios de las fuerzas de seguridad y orden público, de cajeras de supermercados y otros establecimientos que han tenido que permanecer en la línea del frente, de choferes y proveedores de diferentes servicios y de otros cuyos esfuerzos merecen el reconocimiento de todos.

Pero el mayor homenaje, el más cálido, solemne y rotundo, la Universidad Nacional Evangélica, lo ha reservado en este día de su Quincuagésima Sexta Graduación para los médicos, enfermeras, bioanalistas y todo el personal de los servicios de salud. Estos profesionales, estos hombres y mujeres que han estado en los hospitales y centros sanitarios trabajando por las personas afectadas por el Covid19, merecen todo el reconocimiento. Vayan para ellos y sus familiares nuestros más elevados sentimientos de gratitud al tiempo que imploramos al Señor para que reciba nuestras oraciones por su cuidado y salud. Vayan para ustedes nuestros más expresivos reconocimientos.

A los graduandos

Esta pandemia que hoy nos golpea y estremece la estructura de nuestros pensamientos y nos hace repensar nuestras motivaciones y prioridades, constituye una crisis que desafía todos nuestros conocimientos, todas nuestras fuerzas, todos nuestros recursos y todos nuestros valores. Esta situación nos ha llevado a valorar más la vida humana y todo lo que ella significa.

Es en este momento histórico de adversidades y temores, de incertidumbres y desconciertos no vividos por nuestra generación, ustedes como nuevos profesionales están siendo desafiados a convertir esta crisis en nuevas oportunidades, a servir desde sus diversas competencias y vocaciones para ser más innovadores y creativos en la construcción de una mejor sociedad.

En ese sentido, la Universidad Nacional Evangélica está realizando el mayor esfuerzo, no solo en capacitar técnica y académicamente a quienes acuden a sus aulas, sino también en inculcarles los valores de la persona más pulcro y transparente que conoce la historia: Nuestro Señor Jesucristo. En esta graduación, no solo estamos entregando profesionales competentes y capacitados, sino también hombres y mujeres a quienes les hemos inculcados los principios fundamentales necesarios para asumir sus responsabilidades ciudadanas con integridad y decencia.

En medio de los más funestos augurios, de los pronósticos más desalentadores y pesimistas, en medio de los anuncios más desfavorables en todos los órdenes, ese título que ustedes reciben hoy representa la posesión de los conocimientos y de la formación apropiada que ustedes necesitan para avanzar y derrotar las adversidades y obstáculos que intenten oponérseles en la vida. La sociedad no solo espera mucho de ustedes, sino que también necesita de ustedes y es su responsabilidad y su compromiso de vencer estos obstáculos y hacer espacios en esta sociedad para que prevalezca el orden, el bien, la paz y la justicia.

Reciban nuestras felicitaciones en nombre de los organismos, departamentos y personal que integran esta academia. Para nosotros es un privilegio y honor que ustedes hoy son puesto a disposición de la sociedad, precisamente en el momento que país más los necesita. Sean agradecidos con sus familias, su entorno y la sociedad en general, porque deudores somos de ellos.

Felicidades miembros de la clase graduanda de la Quincuagésima Sexta Graduación de UNEV. Dios bendiga sus vidas.

Muchas gracias.